sábado 26 de julio de 2008

Literatura contemporánea: reflexiones

Sobre literatura y nueva historiografía en la década de 1980

Mario R. Cancel
Catedrático Asociado de Historia
Conferenciante de Narrativa


A partir de la narrativa Edgardo Rodríguez Juliá y su volumen La noche oscura del niño Avilés; y del polémico relato de Luis López Nieves titulado Seva: historia de la primera invasión norteamericana de la isla de Puerto Rico ocurrida en mayo 1898; se hizo necesaria la revisión irónica de dos momentos cardinales en el desarrollo del imaginario puertorriqueño. Rodríguez Juliá revisitó un siglo 18 que el discurso historiográfico ha centrado en la historia de Iñigo Abbad y Lasierra. Ello se hizo a través del pretexto de Juan Pantaleón Avilés de Luna Alvarado, modelo de un cuadro de José Campeche pintado en 1808. Iñigo Abbad y Campeche son dos claves en la configuración del imaginario puertorriqueño.

López Nieves se retrotrajo al 1898 de la invasión de Estados Unidos. El relato giraba alrededor de la documentación de un falso desembarco militar en mayo de 1898 sobre el pueblo de Seva, unos días antes del bombardeo de la capital por órdenes de William Sampson. La masacre de Seva había forzado la demolición del pueblo y la creación de Ceiba y la base militar Roosevelt Roads, cuyo cierre se anunció en el 2003. Ese mismo año el alcalde de aquel pueblo propuso que en su lugar se construyera un complejo de diversiones de Disney. Seva confundió a muchos historiadores que lo leyeron “como si fuera historia” sin percibir el proceso de ficcionalización del autor.

Una frontera del pundonor del pasado se había roto. El siglo 18 y el 1898 han sido considerados por la historiografía literaria y por el canon histórico como los lugares de la “concepción” y de la “ruptura” del cordón umbilical de la nacionalidad puertorriqueña en el marco de la tradición hispánica. El organicismo de esa percepción y su utilidad para la configuración de lo nacional a la luz del añejo hispanismo dominante entre 1910 y 1950, está fuera de toda duda.

Después de la publicación de aquellos dos textos, la relación entre lo real y lo inventado, entre la historia y la ficción, había sido infringida. Seva estableció la posibilidad de que la “mentira” fuese más instrumental que la historia “verdadera.” El relato se había redactado como una respuesta de la generación de escritores del setenta a la revisión narrativa que había hecho del 1898 el novelista y ensayista José Luis González. La llegada había sido publicada en 1980 y relataba la historia de un Puerto Rico con la capacidad para apropiar la cultura del “otro” sin perder necesariamente su autenticidad. El argumento de González representaba un giro en la tradición analítica nacional. La lectura de la novela La llegada junto con el ensayo “El país de cuatro pisos” publicado en la revista Plural de México en 1979, resulta iluminadora. Aquel ensayo esbozaba preguntas más valiosas que las respuestas que aportaba. El planteamiento de González a sus interlocutores: “Qué entienden ustedes…por cultura puertorriqueña,” implicaba un reconocimiento de las limitaciones de aquella construcción cuando se le apropiaba como un asunto cerrado. En la misma tambiódía leerse un reto a la Generación del 1930 que indagó por un hipotético "qué somos".

En efecto, las revisiones desde la narrativa representaron un punto de viraje y un reto a la tradición interpretativa heredada de la década del 1930. Para los historiadores de nueva hornada ello tuvo una función esencial. Sin proponérselo la “historia” de Seva, la “crónica de la Nueva Venecia” de Pantaleón Avilés y la “crónica con ficción” de los hechos de Guánica, demostraron que la apropiación de la narratividad histórica y la ficticia dependían de la actitud con la que el receptor se acercaba al texto. Establecieron además una tendencia narrativa que tuvo en el relato largo “Maldito amor” de Rosario Ferré, una parodia crítica del patriciado en 1986. Lo que distinguía una narración histórica de una ficticia era un mero convencionalismo o un pacto o consenso entre el texto y el receptor.

Fragmento de la ponencia “Renegados: (Re) generación de la historiografía puertorriqueña” presentada en la Universidad de Austin en Texas el 24 de marzo de 2005.

1 comentarios:

Jorge dijo...

Hola amigo: quería invitarte que visites el blog que estoy realizando con mis alumnos de segundo año de la secundaria sobre LA DISCRIMINACIÓN.
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Un abrazo desde la Argentina.